En un contexto donde los ataques de ransomware son cada vez más frecuentes y sofisticados, las copias de seguridad se han convertido en un elemento crítico para garantizar la continuidad de negocio. Más allá de una medida técnica, representan la última línea de defensa cuando los sistemas productivos han sido comprometidos.
Por esta razón, compartimos una guía técnica práctica para diseñar, implantar y validar copias de seguridad robustas. Así, podrás recuperar datos y sistemas, incluso tras un ataque de ransomware.

Desde un punto de vista técnico, una copia de seguridad o backup es una réplica consistente de datos almacenada en un sistema independiente del entorno productivo. Su razón de ser reside en permitir la recuperación de la información tras una pérdida, corrupción o ataque.
Frente al ransomware, las copias de seguridad constituyen el pilar de la resiliencia de todo el sistema. Y es que, gracias a ellas, se pueden restaurar los sistemas sin ceder al chantaje de los ciberdelincuentes y sobrevivir a un ransomware sin mayores consecuencias.
Para que esto sea posible, un backup debe cumplir tres principios fundamentales:
Integridad: Los datos copiados deben ser completos y verificables, sin alteraciones ni corrupciones.
Aislamiento: Las copias no deben ser accesibles desde los sistemas comprometidos, para así evitar que el malware las cifre o elimine.
Versionado: Mantener múltiples puntos de restauración para volver a un estado previo a la infección.
Las estrategias de backup definen cómo, dónde y bajo qué condiciones se almacenan las copias de seguridad. Su objetivo no es solo garantizar la disponibilidad de los datos, sino resistir escenarios adversos, incluidos los ataques de ransomware con movimiento lateral, escalado de privilegios y borrado intencionado de copias.
La estrategia 3-2-1 establece una base sólida para la protección de datos:
3 copias de los datos: La información original y al menos dos copias adicionales.
2 soportes diferentes: Por ejemplo, disco y almacenamiento de objetos o cabina local y almacenamiento cloud.
1 copia fuera del entorno principal: en una ubicación lógica o física separada.
Este modelo reduce significativamente el riesgo de pérdida por fallos de hardware, errores humanos o desastres físicos. No obstante, frente al ransomware moderno, puede quedarse corto si no se refuerza con controles adicionales.
La estrategia 3-2-1-1-0 amplía el enfoque tradicional e incorpora requisitos explícitos contra amenazas activas:
1 copia inmutable u offline: Está protegida mediante mecanismos WORM, Object Lock o aislamiento físico/lógico, de forma que no pueda modificarse ni eliminarse durante un periodo definido.
0 errores verificados en la restauración: Cada copia debe validarse automáticamente para garantizar que es recuperable.
Independientemente del modelo elegido, existen prácticas transversales que marcan la diferencia entre un backup teórico y uno realmente eficaz frente al ransomware:
Separación de credenciales: Las cuentas que administran los backups no deben reutilizar credenciales del dominio ni de los sistemas productivos.
Principio de mínimo privilegio: Cada componente del sistema de backup debe tener únicamente los permisos estrictamente necesarios.
Ventanas de retención adecuadas: Mantener versiones históricas suficientes para poder restaurar datos anteriores a una infección latente.
Protección contra borrado: Evitar políticas de retención demasiado agresivas y habilitar mecanismos de soft delete o bloqueo de eliminación cuando estén disponibles.
Aislamiento de red: Siempre que sea posible, los repositorios de backup deben estar fuera del alcance directo de la red corporativa.
Documentación y procedimientos claros: Las estrategias deben estar documentadas y alineadas con los planes de continuidad y recuperación ante desastres.
Existen distintos modelos de backup, cada uno con implicaciones técnicas y de seguridad.
Las ventajas son:
Rapidez de restauración
Control total
Costes predecibles
En cuanto a sus desventajas:
Vulnerable a ataques internos
Desastres físicos
Ransomware si no está aislado.
Las ventajas son:
Alta disponibilidad
Escalabilidad
Resistencia a desastres locales.
Respecto a sus desventajas:
Dependencia de la conectividad y del proveedor
Posible latencia en restauraciones masivas.
Es el enfoque más recomendado para pymes y empresas. Combina las copias locales para recuperaciones rápidas con copias en la nube con inmutabilidad. Por tanto, equilibra rendimiento, seguridad y costes si está bien configurado.

Un backup manual es una copia fallida a medio plazo. La automatización garantiza que las copias se ejecuten de forma consistente y repetible, reduciendo la dependencia de las intervenciones humanas. Así, realizan copias completas e incrementales de manera regular y ejecutan de forma automática las verificaciones de integridad tras cada proceso.
La orquestación centraliza la gestión de estas tareas y proporciona una visibilidad global del estado de los backups. A través de esta capa, se recogen y correlacionan las métricas operativas, que permiten validar el correcto funcionamiento del sistema de copias. Las más relevantes son:
Tasa de éxito de las copias: Detecta fallos recurrentes o ejecuciones incompletas.
Tiempo de ejecución y crecimiento anómalo: Indica problemas de rendimiento o cambios inesperados en los datos.
Edad del último punto de restauración válido: Te aseguras de tener siempre una copia reciente y recuperable.
Resultados de las pruebas de recuperación: Es la confirmación final de que las copias son utilizables.
La orquestación centralizada analiza estas métricas de forma conjunta y genera alertas automáticas ante fallos, retrasos o comportamientos anómalos.
Un backup no probado es una entelequia. El proceso de validación debe ser periódico y controlado:
Selecciona sistemas o conjuntos de datos representativos.
Restaura en un entorno aislado.
Verifica la integridad, permisos y consistencia de los datos.
Documenta tiempos de recuperación y problemas detectados.
Ajusta políticas según los resultados.
Las copias de seguridad también deben protegerse activamente:
Cifrado tanto en reposo como en tránsito: Evita accesos no autorizados.
MFA (autenticación multifactor): Añadir un segundo factor reduce drásticamente el riesgo de compromiso de credenciales administrativas.
Segmentación: Separar la infraestructura de backup de la red corporativa limita el movimiento lateral del atacante.
Unas copias de seguridad bien planteadas permiten transformar un ataque de ransomware en una situación controlable. Aplicar estrategias robustas, elegir modelos de backup adecuados, automatizar y orquestar los procesos, y reforzar la seguridad de los propios repositorios son factores clave para asegurar la recuperación. Por tanto, invertir en copias de seguridad no es solo una cuestión técnica, sino una decisión estratégica para preservar el negocio.
Recibe, cada dos semanas, todas las novedades sobre las tecnologías de la información para empresas.